viernes, 19 de noviembre de 2010

No vuelvas a hablarme de coger un avión y aparecer en una habitación de hotel en cualquier ciudad de Europa, porque puedo volver a soñar con ello.
Encontrarme vestida con tu camisa de cuadros, que no se cómo me quedará en realidad, pero en mi cabeza me queda enorme, y andar por la habitación de puntillas, rozando la moqueta con los dedos de los pies a cada paso, ojos cerrados y pelo revuelto, con una mano contra la pared...
No querría volver. Querría construir nuestro mundo dentro de esa habitación de hotel, me da igual Londres que Berlin o Cracovia. Y todo esto me recuerda a Marcus Versus, a beber cerveza barata a morro de rodillas encima de una cama deshecha, derrochando risas.

si es que no es tan difícil hacerme felíz...

No hay comentarios:

Publicar un comentario