martes, 26 de abril de 2011

lust, envie.

yo nunca había sido tan cursi

ni tan inocente

ni tan cacho pan, como tú dices.

yo nunca me había puesto tan tonta

ni me había tirado tantas horas hablando con alguien así

es pausado, calmado, tranquilo, de suspiros y miradas, y muerdos de labios...

de sentimientos latentes,

pero de deseos evidentes


quiero llegar a la segunda parte de la historia

quiero recorrer el camino entre tú y yo

acrecentar, acelerar, acariciar, besar

primero con miedo, timidez y tiento, después con pasión, lujuria e ímpetu.



de postre, tu sonrisa y un abrazo

sentirme abrazada, la mejor de las prendas.


miércoles, 13 de abril de 2011

los recuerdos no son reutilizables

las canciones que una vez significaron algo, que os hicieron llorar, cambiar, desear...
los lugares talismán que alguna vez fueron vuestro sitio de encuentro
las frases que intercambiasteis y que hoy siguen cosidas al momento, la luz de ese día y el brillo en los ojos con que fueron pronunciadas...
todas esas cosas deberían estar acordonadas en tu memoria, enmarcadas o a lo mejor en cajas viejas amontonadas en el suelo. pero no en la papelera de reciclaje o en el montón de recursos a reutilizar en cuanto se presente ocasión.

parece mentira que después de todo, vuestros recuerdos fueran a significar más para ella.

hazte un favor y crea nuevos recuerdos para tus nuevas experiencias,
no fotocopies las anteriores.



jueves, 7 de abril de 2011

despertares

me he cansado del sonido del despertador, de esa oportuna aparición en escena justo en el clímax argumental del sueño. el muy hijo de puta sabe de suspense.... y si pudiera retomar el sueño como una película por el minuto 21:13 la noche siguiente, aún todavía, pero mi subconsciente se cansa también del paused y comienza un nuevo sueño, como si se hubiera empeñado en dejar una colección de obras inconclusas.

me he hartado de saberme en una cama demasiado grande para mí sola y demasiado vacía para como estaba antes de despertar... me he cogido rabietas y pataletas porque no había conseguido sujetarte con tanta fuerza como para que te quedaras conmigo después del salto a la consciencia.
es que siempre me quedo con las ganas de terminar ese caminito que iba dibujando por tu espalda, no me da tiempo a emborracharme con tus sonrisas (la socarrona, la sincera, la dulce, hasta la nostálgica), ni a naufragar entre las sábanas, darte un último beso, o alargar más y más el penúltimo...

y como me había cansado de todo eso, decidí no volver a despertar. olvidarme del despertador y de toda clase de alarmas. descolgué el teléfono y marqué el número de Maléfica, para preguntarle por esa rueca con la que se pinchó Aurora, para dormir y no despertar jamás (mucho mejor que la dormidina, dónde va a parar?).
y así los sueños fueron sueños para siempre y las desilusiones se quedaron junto al despertador, sentadas en la estantería suspirando, deshojando los relojes como margaritas, mirándome plácidamente sonreír y respirar.