jueves, 7 de abril de 2011

despertares

me he cansado del sonido del despertador, de esa oportuna aparición en escena justo en el clímax argumental del sueño. el muy hijo de puta sabe de suspense.... y si pudiera retomar el sueño como una película por el minuto 21:13 la noche siguiente, aún todavía, pero mi subconsciente se cansa también del paused y comienza un nuevo sueño, como si se hubiera empeñado en dejar una colección de obras inconclusas.

me he hartado de saberme en una cama demasiado grande para mí sola y demasiado vacía para como estaba antes de despertar... me he cogido rabietas y pataletas porque no había conseguido sujetarte con tanta fuerza como para que te quedaras conmigo después del salto a la consciencia.
es que siempre me quedo con las ganas de terminar ese caminito que iba dibujando por tu espalda, no me da tiempo a emborracharme con tus sonrisas (la socarrona, la sincera, la dulce, hasta la nostálgica), ni a naufragar entre las sábanas, darte un último beso, o alargar más y más el penúltimo...

y como me había cansado de todo eso, decidí no volver a despertar. olvidarme del despertador y de toda clase de alarmas. descolgué el teléfono y marqué el número de Maléfica, para preguntarle por esa rueca con la que se pinchó Aurora, para dormir y no despertar jamás (mucho mejor que la dormidina, dónde va a parar?).
y así los sueños fueron sueños para siempre y las desilusiones se quedaron junto al despertador, sentadas en la estantería suspirando, deshojando los relojes como margaritas, mirándome plácidamente sonreír y respirar.

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