Después de romper con una etapa, sobreviene el vacío, la nada. Te precipitas y caes, y la única opción meritoria es volver a empezar. Más te vale entonces que haya sido una elección propia...
Cuando mi musa murió me dediqué a vagar y recrearme por las infinitas posibilidades que esto de la nueva etapa me brindaba, por eso de mirar el lado positivo... Un año no tan en blanco. Ahora, con un rumbo fijado, viento en popa, a toda vela, citando a Espronceda, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín.
Aquí no he venido para decir adiós, sino hola. Buenas noches, a todos los que me leéis y espero que sigáis leyendome, si la inspiración me acompaña. No es una noche preciosa para comenzar de nuevo? Quisiera volver a la cima para recuperar esa sensación delirante, aunque luego me tocara caer de nuevo. Si todos los comienzos fueran como este, firmaba ahora mismo. Por un emocionante viaje de escalada rumbo a la cumbre. O varios :)
Navega, velero mío
ResponderEliminarsin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.