El café amargo, pero el té muy dulce. Aroma a canela y vainilla, creo que lo estoy empezando a recrear. Me crujen las tripas, me autodigiero!
-Es la 1.
-Yo me como un coseno a la plancha.
-Pero que es la 1, vamos a comer en media hora.
-He dicho... que yo me como un coseno a la plancha. Sinusoides en tu paladar.
Si estudiando este año en la biblioteca he aprendido algo es que 1) sentarse y abrir los apuntes implica irremediablemente bostezar y 2) cuanto más en silencio esté la biblioteca, más alto crujirán tus tripas, independientemente del hambre que tengas.
-De qué sabor quieres la mermelada?
-Me da igual, sólo voy a untar mantequilla.
-Te ha tocado de fresa.
Venga Irene, ponte a estudiar, te prometo que luego comerás tu croissant, estas cosas saben mejor con la cabeza llena de ideas. Se me empiezan a salir los números por las orejas... van a acabar salpicando mi comida, y no sé yo qué tal le va eso a la mantequilla. Dos ejercicios más, sólo dos más...
P.D.: la cafetería de químicas es una auténtica basura. Que me devuelvan mi dinero.
*...porque he decidido que no voy a hablar de cosas serias. Hoy no. Sería demasiado duro hablar de la familia, la vejez, la enfermedad, los conflictos y de gotas colmando vasos. De pagar las consecuencias, y de llevar medio año aguantando chaparrones. Sólo espero aprobar, terminar la carrera prontito e irme de casa, y en un futuro poder ganar un sueldo con el que pagarme un psicólogo que vuelva a poner todo en su sitio. Hasta entonces, espero no volverme loca. Alberto, dónde estás cuando se te necesita?
No hay comentarios:
Publicar un comentario